Los Reyes. Benjamín González Oregel.

Puebleando. Los Reyes, Capital Mundial de la Zarzamora


Los Reyes de Salgado, Michoacán.–   Hoy, los habitantes de esta ciudad dicen y la tratan como la Capital Mundial de la Zarzamora. Y razones no les faltan para sostener tal aserto. El eterno verde de su valle, conocido también como el Valle Esmeralda, tal vez haya cambiado de tonalidad, como ha sucedido con la variedad de cultivos que casi han terminado con la tradicional siembra y explotación cañera.

Historia, entre dudas

La ciudad de Los Reyes fue fundada según cédula real el 12 de mayo de 1594. Con esta versión se trata de echar abajo la dicciones de que el origen de esta población se debió a la iniciativa fundacional de fray Juan de San Miguel que, en su eterno afán de repoblar los caseríos que los nativos habían construido y abandonado ante la llegada de los conquistadores, legaron estudiosos como don José Guadalupe Romero, Antonio García Cubas, el licenciado Mariano de Jesús Torres, fray Manuel R. Rojas y Eduardo Enrique Ríos en el sentido de que el franciscano, como una excepción, había fundado el pueblo de Los Reyes.

“Nada podría ser más grato que estar de acuerdo con estos investigadores, pero en ninguna fuente de información, ni tan siquiera en las de respetables cronistas franciscanos de la época, se menciona tal hecho y mucho menos se atribuye a ese hombre santo, a pesar de que se menciona específicamente su labor en lugares tan cercanos como San Juan, San Francisco Peribán y Tingüindín. La carencia de pruebas anula esa suposición.

“Tampoco debe olvidarse que Los Reyes no se fundó en San Gabriel, sino junto a él, y que mismo San Gabriel era uno de los núcleos de población que debió congregarse en Los Reyes”, indican los cronistas Vicente González Méndez y Héctor Ortiz Ybarra.

“Pedro de Llaca, en la obra Michoacán, a más de refutar la versión dada por los historiógrafos antes mencionados –continúan–, afirmó que en el lugar existía la tradición de que tres hermanos españoles, Mechor, Gaspar y Baltazar, establecieron en el sitio un paradero, pulpería o mesón, que la clientela, por apocopación llamaron el Paradero de Los Reyes, y que, al fundarse el pueblo, por extensión, se le aplicó el nombre. Se hizo partícipe de esta teoría el reyense por adopción don Luis Velázquez García, quien publicó un artículo en tal sentido en la revista Renovación. Sin embargo, el señor Velázquez fue lo suficientemente honesto para manifestar en la parte final de su exposición que, hasta ese momento, no se había encontrado documento alguno que permitiera asegurar quienes fueron los fundadores de la población”.

A confesión, …  relevo

Hay una tercera versión, firmada por el doctor Gonzalo Aguirre Beltrán en la que señala que “siendo San Gabriel un pequeño poblado, debido a la importación de esclavos negros traídos del Congo africano para trabajar en los trapiches e ingenios del Valle, importaciones efectuadas en 1595 y 1640, la necesidad de dar un lugar de radicación al contingente de raza negra, había dado origen al pueblo de Los Reyes, que posteriormente absorbió a San Gabriel”.

Sin embargo, advierten los escritores, con las pruebas documentales firmadas por Luis de Velasco en 1593 y 1594, “se ha demostrado que Los Reyes se fundó en este último año, y si el doctor Aguirre Beltrán funda su afirmación en las importaciones de negros, la primera de ellas efectuada en 1595, o sea un año después de la expedición del mandato virreinal de fundación, la incompatibilidad de fechas desvirtúa su tesis”.

Hoy en día, este municipio que limita al Norte con Tingüindín, al Este con Charapan y Uruapan, al Sur con Peribán y el Estado de Jalisco y al Oeste con Tocumbo, y que adquirió la categoría de cabecera del distrito poniente del estado de Michoacán, rezuma, como en aquellos tiempos, dulzura, merced a la fertilidad de sus tierras y, sobre todo, al empeño de sus moradores. No hay que olvidar que hasta el año de 1930, el ingenio de Santa Clara le pertenecía, aunque no era el único sitio en el que se procesaba la caña de azúcar. Es, además, un importante centro agroindustrial y enclave comercial de la región. Desde el reyense territorio, la parte noroccidental del Estado puede comunicarse con la Tierra Caliente, vía Buenavista, o por la ruta de Uruapan.

Aunque para que esto fuera posible, fue necesario el paso de mucha agua y

La llegada del tren

Agonizaba el siglo XIX, cuando el tren unía a La Piedad, Yurécuaro, Zamora, Chavinda y terminaba, como era obligado, en la Estación Moreno, en la hacienda Guaracha. La obra se había dado por terminada. La población era gobernada por don Sabás Valladares Rentería. Y éste, al saber que la vía no continuaría, se hizo acompañar de algunos terratenientes productores de azúcar del Valle, quienes además producían piloncillo, alcohol, para solicitar al gobernador don Aristeo Mercado sus influencias para que el gusano de hierro pudiese llegar hasta Los Reyes. El transporte de sus productos, en ferrocarril, era requerido para suplir el uso de bestias de carga. Don Sabás logró que el ramal se extendiera hasta donde lo requerían los cresos reyenses.

Ha trascendido que el primero de junio de 1902, mucha gente de Tingüidín, Tocumbo, Santa Clara y las rancherías circunvecinas, formó largas filas para ver la llegada del gusano de fierro.  En Los Reyes, largas hileras de curiosos, hacían lo propio. Los importantes del pueblo, elegantemente vestidos, esperaban  atestiguar el hecho.

“La voz corrió. El ferrocarril llegaba a Tingüindín. Un estremecimiento sacudió a la multitud. La orquesta de Los Reyes y las afamadas bandas de Zacán y Tzicuicho le dieron una calada a los trebejos de viento y una templada a los cuerdas”, cuentan las crónicas.

“El tren pasaba, entonces, por entre las casas de Santa Clara. Las miradas estaban prendidas en las 2 cintas de acero que a lo lejos parecían unirse”.

De pronto, la humareda, unos largos silbatazos y las nubes de vapor  en cada espasmo como de tos cubrían los árboles y matas  de los costados, y un ojo redondo y brillante.

“Las bandas y la orquesta atronaron  el aire con dianas y marchas marciales que, de vez en cuando, eran apagadas por los agudos silbatazos y el tañer de la campana.

“El monstruo de acero llegó y pareció exhalar el último suspiro, envolviendo en una blanca nube a quienes esperaban en el edificio de la estación”.

“Un simpático hombrón, vestido de mezclilla, con el gorro clásico del ferrocarrilero, saludó desde lo alto. El señor Hamilton, operador de la locomotora 123, cumplía su misión entre aplausos y vivas. Discursos: el progreso abría los brazos a Los Reyes; los reyenses abrían los brazos al progreso…  Como en todo lo bueno de la vida, el festejo acabó, o pareció acabar muy pronto. Cada quien a su casa…”

Se cuenta que don Vicente González Valladares se encontraba el Los Limones, hacienda que administraba, cuando uno de sus peones, quien había estado en la estación, llegó y le contó:

–A´ijo de, don Vicente. ¡Qué animalote! Está re-feo. Bufa como toro. Echa unos resoplidos recalientes. Nomás tiene un ojo… ¡Y caga lumbre!

Hijos ilustres

Para entonces, Los Reyes ostentaba el título de villa, y el apellido de Salgado. Esto, en memoria de José Trinidad Salgado Rentería, un patriota nacido en este lugar,  el 24 de julio de 1787, hijo de José Francisco Salgado y  Bárbara Rentería, quien murió al día siguiente del parto. Arriero en sus años mozos, trajinaba desde Peribán hasta  los pueblos del  sur de la Laguna de Chápala, a los 23 años de edad se unió al movimiento  insurgente a finales  de 1810. Obtuvo los  grados  de capitán, teniente y coronel  sucesivamente. Y combatió en la batalla del puente de Calderón, donde fueron derrotados  y dispersos los contingentes revolucionarios.

De regreso a Michoacán, encabezó a un grupo de “guerrilleros” para tratar de liberar a los pueblos del sur de Nueva Galicia. Dotado de un natural ingenio, formó pequeñas cuadrillas, que actuaban bajo el sistema de guerra de guerrillas, que no implicaba ningún conocimiento teórico sobre asuntos bélicos, con la ventaja de replegarse rápidamente y dispersarse, confundiéndose con cualquier campesino.

Amante de la lectura y tras la firma del pacto Trigarante, el 13 de agosto de 1825 Salgado es nombrado Vice-gobernador, mientras actuaba como diputado  en la legislatura. Desempeñó, además, el  papel de fundador, de la” Junta Patriótica de Valladolid”  con la finalidad  de exigirle al gobierno la expulsión de los españoles del territorio michoacano. Tras la renuncia de Castro, como sucesor natural, José Salgado ocupó la gubernatura del estado  el 8 de noviembre  de 1827. Fue el primer gobernador electo en el Estado. El 12 de septiembre  de 1828, Salgado decreta “Desde la celebridad del 16 del corriente, quedará suprimido el nombre de Valladolid para siempre sustituyéndolo por el nombre de Morelia, en honor al Benemérito de la Patria, ciudadano José María Morelos”.

Entre los preclaros hijos de Los Reyes hay que anotar los nombres de Clemente de Jesús Munguía, filósofo y arzobispo de Michoacán, Martín Barragán Carranza, Genaro y José María González García yel médico Ramón Macías Zepeda.

Desde hace décadas, en el territorio reyense se cultiva la zarzamora, gracias a las condiciones excepcionales condiciones de su clima y su suelo. Con más de 2 mil hectáreas de la frutilla, el cultivo y cuidado de las espinosas enredaderas  son fuente de empleo para muchos de los habitantes de la región. Los peones acuden desde lugares tan lejanos como Tarecuato, La Cantera, Los Ucuares, Tingüidín, y algunas comunidades próximas a Cotija.

La caña de azúcar, sin desaparecer totalmente, dada la cercanía del ingenio de Santa Clara, a pesar de que la tierra es  propia para su cultivo –desde hace más de cuatro siglos se ha hecho–, ha cedido el sitio de honor ante el auge de la fruticultura, que ha destacado en primer lugar con la zarzamora, arándano y frambuesa. También se producen el aguacate, el durazno, la fresa, el jitomate, la guayaba, el plátano, el durazno, la granada roja, el maíz, fresa, el arrayàn, el camichín, el pinzán, el limón y el frijol.

En el ramo ganadero, en el municipio hay ganados bovino, porcino, lanar, caballar y caprino.

Los Chorros del Varal

Ciudad, desde el 20 de junio de 1950 cuando se le otorgó dicha categoría,  muy activa, en Los Reyes se encuentran los productos y servicios de las ciudades medias. En lo comercial, los compradores suelen acudir a sitios como Uruapan y Zamora, cuando se hace necesario. Ellos, en cambio, proveen de muchos de los menesteres requeridos por quienes habitan en los pueblos vecinos: Peribán, Apo, Buenavista, Tocumbo,…

Sin duda alguna, las cascadas conocidas como Los Chorros del Varal, son el sitio más asediado y visitado en el municipio.

Vale la pena visitar Los Reyes, la Capital Mundial de la Zarzamora.

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