Balance anual de lo micro: brotes en el desierto. Leonardo Boff

Texto de Leonardo para el domingo 6 de enero.
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Balance anual de lo micro: brotes en el desierto

2013-01-06

Desde San Agustín (“en cada hombre hay simultáneamente un Adán y un  Cristo”), pasando por Abelardo (“Sic et non”), por Hegel y Marx, hasta  llegar a Leandro Konder, sabemos que la realidad es dialéctica. Es  decir, es contradictoria, porque los opuestos no se anulan sino que se  tensionan y conviven permanentemente, generando dinamismo en la  historia. Esto no es un defecto de fabricación, sino la marca registrada de lo real. Nadie lo ha expresado mejor que el pobrecito de Asís al  rezar: “donde haya odio que yo lleve amor, donde haya tinieblas que  lleve la luz, donde haya error que lleve la verdad…”. No se trata de  negar o de anular uno de los polos, sino de optar por uno, el luminoso, y reforzarlo hasta el punto de impedir que el otro, negativo, sea tan  destructivo.

¿A que viene esta reflexión? Con ella quiere expresarse que el mal nunca es tan malo que impida la presencia del bien; y que el bien nunca es  tan bueno que suprima la fuerza del mal. Debemos aprender a negociar con estas contradicciones. En un artículo anterior intenté hacer un balance de lo macro, negativo: así como estamos vamos de mal en peor. Pero  dialécticamente hay un lado positivo que importa realzar. Un balance de  lo micro nos revela que estamos asistiendo, esperanzados, al brote de  flores en el desierto. Y esto está ocurriendo por todas las partes del  planeta. Basta frecuentar los Foros Sociales Mundiales y las bases  populares de muchas partes para notar que hay vida nueva que está  abriéndose en medio de las víctimas del sistema e incluso en empresas y  en dirigentes que están abandonando el viejo paradigma y se ponen a  construir un Arca de Noé salvadora.

Anotamos aquí algunos puntos de mutación que podrán salvaguardar la vitalidad de la Tierra y garantizar nuestra civilización.

El primero es la superación de la dictadura de la razón instrumental  analítica, principal responsable de la devastación de la naturaleza,  mediante la incorporación de la inteligencia emocional o cordial, que  nos lleva a implicarnos con el destino de la vida y de la Tierra,  cuidando, amando y buscando el vivir bien.

El segundo es el fortalecimiento mundial de la economía solidaria, la  agroecología, la agricultura orgánica, la bio-economía y el  eco-desarrollo, alternativas al crecimiento material vía PIB.

El tercero es el eco-socialismo democrático que propone una forma nueva  de producción con la naturaleza y no contra ella y una necesaria  gobernanza global.

El cuarto es el bio-regionalismo que se presenta como alternativa a la  globalización homogeneizadora, valorando los bienes y servicios de cada  región con su población y cultura.

El quinto es el buen vivir de los pueblos originarios andinos que supone la construcción del equilibrio entre los seres humanos y con la  naturaleza a base de una democracia comunitaria y el respeto a los  derechos de la naturaleza y de la Madre Tierra o el Índice de Felicidad  Bruta del gobierno de Bután.

El sexto es la sobriedad compartida o la sencillez voluntaria que  refuerzan la soberanía alimentaria de todos, la justa medida y la  autocontención del deseo obsesivo de consumir.

El séptimo es el visible protagonismo de las mujeres y de los pueblos  originarios que presentan una nueva benevolencia hacia la naturaleza y  formas más solidarias de producción y de consumo.

El octavo es la lenta pero creciente acogida de las categorías de  cuidado como condición previa para una sostenibilidad real. Esta está  despegándose de la categoría desarrollo y es vista como la lógica de la  red de la vida que garantiza las interdependencias de todos con todos  asegurando la vida en la Tierra.

El noveno es la penetración de la ética de la responsabilidad universal, pues todos somos responsables del destino común, el nuestro y el de la  Madre Tierra.

El décimo es la recuperación de la dimensión espiritual, más allá de las religiones, que nos permite sentirnos parte del Todo, percibir la  Energía universal que todo penetra y todo sostiene y nos hace cuidadores y guardianes de la herencia sagrada recibida del universo y de Dios.

Todas estas iniciativas son más que semillas. Son ya brotes que muestran la posible floración de una Tierra nueva con una humanidad que está  aprendiendo a responsabilizarse, a cuidar y a amar, lo que afianza la  sostenibilidad de este pequeño planeta nuestro.

Vea L. Boff y M.Hathaway El Tao de la Liberación, explorando la ecología de la transformación (Vozes 2012).

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