Ixtlán de los Hervores. Benjamín González Oregel

(Tomado de GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., Mexico.

www.semanarioguia.com.mx)

Puebleando  Varias teorías, sólo uno: Ixtlán de los Hervores

      BENJAMÍN GONZÁLEZ OREGEL

Ixtlán de los Hervores, Mich.–   La abundancia de teorías, en cuanto al significado de Ixtlán, es tan grande como la feracidad de su ceniciento territorio. Para los más, el vocablo deriva de la lengua chichimeca, y quiere decir: lugar donde abunda la fibra del maguey. Para otros, su origen es náhuatl. Con esta palabra, los habitantes del lugar indicaban que aquí abundaba la obsidiana. No faltan quienes le atribuyen el mismo significado que tiene el vocablo Aztlán: lugar de garzas; ni los que, en el mismo dialecto, traducen el nombre como el sitio apto para los negocios, o lo que sale de la cara. Una quinta definición nos asegura que los primeros moradores indicaban que se trataba de una porción de tierra en la que abunda la sal. Y las 5 se pueden dar por buenas, dado que todas dan cabal respuesta a lo perseguido. Por lo que toca al término,  de los Hervores, esto se agregó por la existencia de géiseres en las cercanías de esta población.

Este municipio se asienta en la parte oriental de lo que ahora se conoce como la Ciénega de Chapala, al noroeste del Estado.  “Se trata de un pueblo tranquilo”, en la actualidad, según palabras de quienes lo habitan. Esto, a pesar de “todas las deficiencias” con que es gobernado por un ayuntamiento al que le “llegó  el triunfo por sorpresa”. El PAN, explican los vecinos, siempre había ocupado el tercer lugar, en cuanto las preferencias electorales  en el  municipio. Pero ni el PRI, ni el PRD “cuidamos nuestra selección de candidatos” y en el pecado llevamos la penitencia, cuenta una perredista que acaba de votar en los comicios internos de ese instituto político.

Aunque los domingos son días de familia, de convivencia. Acaba de pasar el día de la fiesta del pueblo, pero en diciembre aquí se conserva la tradición de las Posadas. Hay mucho fervor durante la Navidad, invita una vecina que ha acudido a la mesa de votaciones. Ixtlán es hogareño, Ixtlán te recibe con los brazos abiertos. Vengan a esta tierra, cualquier día.

El Bordo de Cuesta

Tenemos muy buenas tierras, para el cultivo de la fresa, dicen los vecinos del poblado. Ahora,  se nota que hay un cambio de técnica, en busca de mejor calidad. Hay más control y se han estado “haciendo macrotúneles, para poderlas exportar –señala la licenciada Raquel Rodríguez Álvarez–.  Se está procesando el agua y se está colaborando con el proyecto de saneamiento del río Duero”, con cuyas  aguas, desde hace siglos, se ha regado el amplio valle surgido tras la retirada de las aguas del lago de Chapala.  Hecho que se dio  por  2 razones: las actividades humanas y por los fenómenos naturales: deslaves y erosión de tierra que terminaron por azolvar las tierras bajas; y por la evaporación.

Entre las grandes obras de infraestructura que se llevaron a cabo, destaca la construcción del Bordo de Cuesta,  por  iniciativa de Manuel Cuesta Gallardo, un porfirista jalisciense que por el año 1906 “dividió lo que era la parte oriental del Lago por medio de un bordo de tierra de 80 kms. y con las fértiles tierras cultivables que se desecaron se formó lo que hoy se llama “Ciénega de Chapala”, reduciéndose el vaso del mismo lago en más de 50,000 hectáreas, según se afirma en el portal www.chapala.mex.tl/99571_Los-enemigos-del-Lago.html”.

El terrateniente buscaba aprovechar, vía la agricultura, todas las partes desecadas, sabedor de que los terrenos robados al lago eran de calidad suprema, en cuanto a fertilidad. Pero, en la práctica, ser agricultor en la nueva  planicie no ha sido fácil, puesto que, a pesar de la construcción de nuevos bordos (en los años 12, 25 y 26 del siglo pasado), el nivel de las aguas crecía hasta  más de metro y medio de su nivel normal; lo que provocaba pérdidas a los aventurados agricultores.

El hecho, además, forzó a muchos de los pobladores de esta región a abandonar y desalojar sus terrenos, a  emigrar hacia lugares más altos,  donde hubiera porciones propicias para los cultivos. Por esos días, la utilización de canoas era común, en la viada diaria de las personas que aquí habitaban.

Esto se solucionó con la creación de un embalse para descargar las aguas del Duero, antes de que éste descargara su caudal en el río Lerma, mediante el bordo que va de La Palma hasta Maltaraña; así como con la excavación de múltiples canales y la creación de un sistema de bombeo para extraer los excesos de agua y enviarlos a La Laguna. Ahora sí, la región contó con una infraestructura adecuada y la agricultura floreció. Desde entonces, los cultivos: maíz, fresa, sorgo, trigo,  jitomate y calabaza son los  grandes pilares de la economía local.

De la economía y comercio

Para buena parte de los ixtlanenses, la base de la economía se finca en las  remesas que  envían los que viven en el extranjero. La sangría migratoria ha sido, como en la mayor parte del occidente de México, muy copiosa. Hoy, sin embargo, las calles del centro poblacional se ven concurridas, con relación a otros sitios de esta región michoacana. Sin olvidar que muchos de los que han preferido quedarse en el terruño se ganan la vida en el campo, como jornaleros.

Desde tiempos remotos, en este lugar había gente que se ganaba y jugaba la vida en la elaboración y confección de fuegos artificiales. “Hay generaciones que siguen trabajando la pólvora, que tienen su ingenio y hacen grandes cosas con la pólvora. Ixtlán tiene tradición y fama en cuanto a sus artesanos, en el campo de la pólvora”.

Hay, por fortuna, en el territorio de este municipio, una planta industrial en la que se procesa la leche. Esta unidad se ubica en la comunidad de Camucuato, sitio en donde se asentaba una de las haciendas que dieron fama y lustre a este municipio. Allí se elabora leche, queso, crema y yogurt.

Hoy es día de mercado, de tianguis. Desde un altavoz, don Salvador Lomelí Zambrano explica lo que habrá de suceder con su negocio, en los días venideros. Asegura que, con el fin de apoyar a la población, los precios a que habrán de venderse sus productos serán los de compra.

Por tradición, por costumbre, los habitantes de este poblado acuden y realizan sus transacciones comerciales en la vecina Zamora, aunque no faltan los que prefieren hacerlo en Sahuayo  y La Barca. Guadalajara, que no está tan lejos como parece, también se ha convertido en un punto de referencia para los que pretenden compras mayores.

Las fiestas

La fiesta del 4 de octubre inicia, según cuenta el cronista del lugar, el ingeniero Miguel Ángel Torres Cervantes, el 25 de septiembre. Cada uno de los 10 u 11 días del festejo inicia con un rosario de alborada por las calles del pueblo.  Durante los recorridos, los fieles se hacen acompañar por  bandas de música. Las que, en no pocas ocasiones, alegran las viejas mañanas desde el quiosco de la plaza. Por las tardes, se llevan a cabo los tradicionales Paseos, que son la representación alegórica de los gremios encargados. Se vale presentar todo lo que se les ocurra, sin olvidar que el centro de todo lo ocupa la devoción al santo patrono del pueblo, San Francisco de Asís.

A más de esta fiesta, los fieles de la parroquia, de la mano con el párroco, celebran con júbilo y devoción las fiestas en honor a La Guadalupana, en el mes de diciembre. Durante 9 días, los católicos del pueblo y algunas comunidades, peregrinan hasta el altar de La Morenita. En esta comunidad, desde hace años, se celebra la Semana Santa con actividades propias de la ocasión. El vía crucis viviente comienza a enraizarse entre los católicos del lugar.

Las romerías más impactantes, empero, son las que se enmarcan durante las fiestas en honor del patrono del pueblo. Feligreses de “todas las comunidades, de Estados Unidos, de Guadalajara, de la ciudad de México” acuden  a Ixtlán.

De la plaza, no dan la vuelta

Si el núcleo urbano ha crecido, lo ha hecho  en sentido opuesto a la ubicación del área donde se encuentran  los géiseres. Sin embargo, la cara que ofrece la cabecera del municipio es la de siempre: calles de inciertos trazos, sobre todo en el centro, donde las callecitas parecen terminar de forma intempestiva. En el centro urbano se confunden las casitas humildes con las majestuosas edificaciones de los días de las grandes haciendas: San Simón, Camucuato, La Valenciana  y El Limón. Las casonas que rodean la plaza debieron ser propiedad de los terratenientes, dicen los actuales moradores del lugar.  Pero casi todas bañadas por ese ceniciento maquillaje que  tanto envejece a los pueblos de la Ciénega. Tal vez aquí, como en ninguno de los asentamientos urbanos  de la región, este calizo tono  se manifiesta con mayor acento. Pero en el poblado se respira y se palpa ambiente de pueblo grande y tradicional. De esos en los que las costumbres son rancias,  bien arraigadas.

Se conserva, por lo tanto, la tradición de que, cada domingo, día de mercado, de tianguis, los vecinos y visitantes llenan la placita. Son los domingos familiares: se acude con los niños, durante las horas de la mañana. Se ha perdido, por el contrario, la pueblerina costumbre aquella en que las domingueras tardes  las jovencitas del pueblo “daban la vuelta” en busca del príncipe soñado. Sin embargo, la plaza es el centro de reunión de las parejas y de la reunión familiar, sentencia la dirigente del partido del Sol Azteca. Se da “vuelta a la plaza”, sólo durante la fiesta patronal.

Hoy, a pesar de que se trata de la hora de la comida, sobre las calles, en la plaza, bajo los amplios portales, en las cercanías del centro, se ve gente.  Mucha gente, si la comparamos con la que he visto en otros centros urbanos.

Ixtlán colinda con Zamora, Chavinda, Pajacuarán, Vista Hermosa, Tanhuato y Ecuandureo.

Retrocede el agua

Según algunas publicaciones, no se sabe a ciencia cierta si el géiser, si esta fuente intermitente de agua caliente es natural o no. Se arguye, por un lado, que  se conoce de su existencia desde la época prehispánica y, por otro, se dice que la Comisión Federal de Electricidad realizó perforaciones en el lugar para generar energía. Así, en algunos folletos turísticos se señala que “durante la época prehispánica, la región donde se localiza Ixtlán formó parte del gran cacicazgo de Tototlán, situado en el valle de Cuina…”

Años más tarde -en la colonia- el jesuita Rafael Landívar en su obra Rusticatio mexicano, en la que aparecen los relatos de las experiencias de sus viajes, describe el géiser de la siguiente manera: “Allí [en Ixtlán] ¡inexplicable portento! hay una fuente, reina de las demás y el mayor germen de la fertilidad de aquel terreno, que brota de escabrosa abertura con inusitada violencia; mas si algún curioso se acerca a contemplarla, el agua recoge, retrocede y cesa su curso, apenas interrumpido por finísimas hebras de cristal, como si la ninfa que la guarda llena de rubor, no pudiese contener algunas lágrimas brillantes.

“No bien te alejas de aquel sitio, cuando la corriente fatigada por la opresión, brota de un golpe y se desliza de nuevo presuroso por el campo”.

Todo por un pleito

Contrariamente a lo esperado, el Géiser no ha llegado a ser la punta de lanza, ni la palanca de apoyo económico que los ixtlanenses esperaban. Lo administra la Secretaría de Turismo del gobierno del Estado y “tiene una desatención total. Elevaron los precios (de entrada), el balneario está descuidado, a diferencia de cómo se tenía. No ha dado el auge que podía darle a Ixtlán. Es un centro tan valioso, como no lo tiene cualquier comunidad. No le ha dado la atención, la Secretaría, para que dé empleos formales y hasta informales. No se le ha dado la atención debida y no le da a Ixtlán, el Géiser, lo que debería de darle”. Y todo esto lo propició el pleito que surgió durante el cambio de una administración municipal a otra.

A  pesar de que en la Ruta de la Salud, de la que tanto habla el gobierno del Estado, el Géiser está en primer lugar, todo indica que la tal ruta ha perdido el rumbo. “Como lo perdieron quienes reubicaron  el conjunto escultórico con que se recuerda que el Padre de la Patria, camino a Guadalajara, pernoctó una noche en este pueblo”. Ahora el Águila enfila hacia otro lado. “Después de más de 200 años, se nos ocurrió cambiar la ruta del Padre de la Patria. Da pena ajena”,  señalan con malicia, los vecinos.

Según el cronista local,  en realidad el Géiser nunca ha sido propiedad del municipio. “Siempre ha habido personas que se han apoderado de él. Desde la época en que gobernó Joaquín Gutiérrez, el géiser se manejó como un balneario. Pero beneficios directos, para la comunidad, no ha habido”. Todo inició con un proyecto de Comisión Federal de Electricidad para generar energía. La paraestatal se olvidó y luego de más de 30 años, se planteó la creación y el manejo de la zona como balneario.

Dos fuereños

La etapa más grandiosa de las haciendas que se asentaban en Ixtlán, se vivió durante los siglos XVIII y XIX. El poder que alcanzaron fue tal que llegaron a acuñar su propia moneda, según cuenta el Ing. Torres Cervantes. En la actualidad, el cultivo de la caña de azúcar, origen de la riqueza de los hacendados,  no se practica en el municipio. Como tampoco hay gente que se dedique a la producción y procesamiento del maguey, presunto origen del significado del pueblo y municipio.

Sin embargo, hoy en día, para muchos de quienes aquí habitan,  los nombres del doctor Fidel Vázquez González y del párroco don José Romero Vargas, son motivo de gratos recuerdos. Aquel, nacido en Morelia, se entregó al cuidado de la salud de los habitantes del lugar, y al fomento del deporte. Al  presbítero, nativo de Cotija, le agradecen su empeño para la reconstrucción de la iglesia y el haber iniciado la edificación del Templo Nuevo. El cotijense, además, se dio tiempo para escribir varios libros. Ambos sufrieron acoso por parte de quienes se sintieron afectados. Se habla, incluso, de que recibieron amenazas de muerte.

Aunque los domingos son días de familia, de convivencia.  Acaba de pasar el día de la fiesta del pueblo, pero en diciembre aquí se conserva la tradición de las Posadas. Hay mucho fervor durante la Navidad, invita una vecina que ha acudido a la mesa de votaciones. Ixtlán es hogareño, Ixtlán te recibe con los brazos abiertos. Vengan a esta tierra, cualquier día de la semana, invita la lideresa del PRD local.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: