Puebleando. El cambio de La Cuesta, a La Cuestita, benéfico. Benjamín González Oregel

Puebleando. El cambio de La Cuesta, a La Cuestita, benéfico.

Benjamín González Oregel

(Tomado de GUIA, Semanario Regional Independiene, Zamora, Mich,

Sus habitantes son  gentes de casta – Son los que más apoyan la actividad comercial del municipio

La Cuestita, Mpio, de Chavinda, Mich.–  Si fuese posible hacer analogías, tendríamos que aceptar que esta comunidad  adelanta, con mucho, a sus vecinas municipales. Fundada por la peonería de la hacienda de La Soledad,  ha logrado un mejor nivel de vida con respecto a la que se tiene en La Chole.

Lo que ahora conocemos como La Cuestita, se originó en la cuesta de enfrente, a un costado del sitio donde se ubicaba el casco de la hacienda. Se trata de un terreno llano, pero de tizate. Se conoció con el nombre de La Cuesta. Los habitantes de allí, expulsados por los terratenientes, y con el permiso de éstos, sólo cruzaron el último tramo del valle de Zamora y allí se asentaron. Así nació ésta, que es la segunda comunidad más grande con que actualmente cuenta el municipio de Chavinda. El cambio de ubicación benefició a los peones.

Jornaleros

Situados en la parte occidental del Valle de Zamora, resguardados por una espesa cordillera que los separa de la Ciénega de Chapala, propiedad  que fue de la familia Dávalos, la de San Simón y El Llano, estos terrenos  pertenecían a la hacienda de La Soledad. La misma que, según hemos sabido, fue entregada, como pago de los diezmos y demás obligaciones a la Iglesia, cuando la centuria número 20 daba sus primeros pasos.

“Esos dueños de la hacienda de La Chole tenían  todos los terrenos de por aquí, hasta El Paracho (Pajacuarán). Ellos sembraban aquí todo esto”, dicen los herederos de quienes fundaron esta ranchería.

“Todavía, allí, en La Chole, se encuentra lo que fue la hacienda de ellos. Allí donde está la capillita apenas traspasar los arcos del rancho”, señalan.

Por sus hechos, quienes cruzaron el valle que separa las dos montañas, fueron hombres y mujeres de casta. Entre los que se encuentran, y dicen ellos que fueron sus “agüelos”, los nombres de Magdaleno y Florentino Ceja, los padres de los Padilla, Esteban Padilla Barajas, los padres de los Piñones, de los Romero, de los Gil; además de los Navarro y los Tolento, que son los más numerosos.

Aquí se acepta que sus ancestros se ganaban la vida como jornaleros, aunque también llegaban a practicar la engorda de cerdos, en los corrales de sus habitaciones. Sin embargo, una simple mirada al caserío nos dice que, con mucho, los descendientes de aquellos que fueron peones han aventajado  a los que crecieron a la sombra de los patrones. Empero, La Cuestita, como todas las comunidades del Estado, también sufre la ausencia de muchos de sus hijos. Hay muchos que radican en los Estados Unidos, en los estados de California y Washington; Santa Ana, Los Ángeles, Richmond y Conocord, California.

La fiesta

Uno de los primeros en salir a buscar lo que la vida no le daba en este lugar, fue Luis Padilla. Le siguió, cuentan, Antonio su hermano, quien atravesó las aguas del Bravo, que no “llevaba mucha agua”, dice don Antonio. Todo, luego de que el padre de ambos, don Esteban, se había pasado buena parte de su juventud en los Estados Unidos. Y, cosa curiosa, son pocos los descendientes de Luis  que radican allá. Aquí vive su esposa, viuda. Lo raro estriba en que él, que ayudó a mucha gente del rancho que se atrevía a dejar su terruño, él no emigró a sus hijos. Pero él, y su primo hermano Gonzalo, que sí  emigraron (regularizaron su residencia), ayudaron a muchos de aquí. Aquí, como en muchos lugares del país, no se ha cumplido a cabalidad con lo que anuncia el gobierno Federal, sobre la entrega del dinero del programa Bracero. La mayoría no ha recibido los 38 mil pesos que les prometieron. Sin embargo, cuando menos la mitad de los oriundos de este pueblito, viven fuera. Cuando vienen –gritan, felices los que aquí habitan–, el día que le hacemos la fiesta a la Virgen –el 2 de febrero–, la comunidad viste traje de gala.

Durante 9 días, en la frontera de enero y febrero, las callecitas de la ranchería despiertan con un rosario de aurora, cada mañana, en medio de  romerías locales. Pero no sólo regresan los que viven en el extranjero. Lo hacen, también, quienes radican en las ciudades de México y Guadalajara, que son, en gran porcentaje, descendientes de los que, por no aceptar el cambio de sitio de las casitas, eligieron el destierro, y se marcharon a las ciudades antes mencionadas. Son muchos los que vuelven, cada año.

Por otra parte, a las fiestas en honor de la virgen de La Candelaria acuden vecinos de La Soledad, Chavinda, Las Zarquillas, Tecomatán, El Paracho, La Esperanza, Chavinda. “De´onde quera vienen, sobre todo los que tienen sus papeles”, cuentan.

La cara que ahora tiene el caserío se debe, en gran  medida, al dinero que han ganado y enviado éstos que allá radican, admiten. Del campo, de las cosechas, de lo que les pueda producir la parcela, no hay nadie. “Ahorita, y siempre ha sido así, todavía no les pagan la cosecha del año pasado”. Porque las construcciones de concreto y fierro hacen mayoría, con relación a las de adobe y teja. Sin embargo, no falta el que extrañe las que debieron ser las viviendas originales, de caña de maíz y paja. Sobre las calles de la comunidad, se observa más movimiento que sobre las vecinas rancherías.

La falta de lluvia

La principal ocupación  es la agricultura. “Aunque en muchos casos trabajamos en lo propio. No hay más”, afirman. Pero “orita cualquier trabajador del campo quiere ganar 200 pesos, por pinches 2, 3 horas que trabaja. No es como antes que, dicen, cobraban 5 pesos, y le daban de sol a sol”, menciona uno de los entrevistados. Con un buen  terreno comunal, muchos de los campesinos, durante la temporada de lluvias, entierran  la semilla de maíz a mano, con azadón, con que dan vida a los ecuaros. Este año, por desgracia, las lluvias no han sido lo copiosas que requerían  las parcelas y la cosecha no será lo abundante que se esperaba. A la broma de que esto se debe a que no han cubierto las cuotas que el diezmo, vía la Iglesia, impone, responden con  rapidez:  “Pero cómo no lo pagamos, ¿y la fiesta que le hacemos a la Virgen, qué? ¿Pa´qué queremos más? Y yo digo, po´s si no se pagaran los diezmos, nos tocan de a 300 (pesos) por pie de casa?”

La ganadería, sobre todo de vacunos, es otra de las actividades que ocupa buena parte del tiempo de los habitantes de esta tranquila población. Sin que se eche de menos la crianza de caprinos, ya que existen 3 ó 4 manaditas de chivas. Aunque, en los meses venideros, animales y propietarios tendrán que sortear el problema que les significará la falta de agua, pues los abrevaderos carecen del líquido.

Reparto tranquilo

Por estos días, muchos jóvenes, de ambos sexos, se ganan la vida en los plantíos de fresa y Zarzamora que, desde hace décadas, se cultivan en las tierras del ejido –todo el terreno es ejidal, salvo una pequeña propiedad, aseguran–; los que se riegan con el agua que extraen de pozos profundos. Comunes han sido, además, las plantaciones de cebolla, tomate y jitomate. Esto ha contribuido a que la economía de la comunidad sea más sana.

Cosa extraña, además, es el que, según cuentan los vecinos del lugar, aquí, durante el reparto agrario no se vivieron  ni se conocieron problemas por la adquisición de los derechos parcelarios. Se trató de un reparto  tranquilo y comúnmente aceptado.  Y hay que ver la calidad y feracidad de los predios donde se asienta el ejido.

No conocen, ni se acuerdan

Como ha sido una tradición, los residentes de La Cuestita no han sido la excepción en cuanto al trato de que han sido, y son, objeto, por parte de las autoridades municipales. “Antes, recuerdan, estábamos más unidos” y quienes pretendían algún hueso nos palmeaban más. “O´rita siempre hay diferencias. No sabemos por qué será”. Y ponen un ejemplo:

“La carretera, que se hizo  durante la administración de Ramón Ramos Pérez, nadie la quiere componer. Nunca se le ha hecho un cariño, de nada”. Con cierta resignación afirman que los políticos sólo se acuerdan de los ciudadanos en tiempos de campaña; “luego, no conocen ni se acuerdan de nada. Casi ni ¡adiós! le dicen a uno… Le hablan a uno porque, de plano, se les para uno por delante. Ya no dan la mano. Menos le otorgan una despensa”.

En la población, hacen mayoría las calles cubiertas con concreto hidráulico y las empedradas, aunque no faltan las polvosas y llenas de piedras. La población cuenta con los servicios de luz, agua y drenaje, en casi totalidad.

Los “cuestitos”

Esta breve comunidad es vecina de Magallanes, La Soledad y San Juan Palmira, en el municipio de Chavinda. Las Zarquillas, El Varal, La Joya de Magallanes y El Cometa, pertenecientes a Villamar. Con El Paracho y Tecomatán, del municipio de Pajacuarán. Los matrimonios entre los jóvenes de estas vecindades, si no son comunes, menos lo son raros. Además, los habitantes de esta localidad gustan de la amistad. Y este dón lo percibe cualquiera que los visite. De esta cualidad y sentimiento no ha escapado hasta algún prelado diocesano, en Zamora.

Para la cabecera del municipio, los habitantes de esta población han representado, desde que se repartió el latifundio de La Soledad, una segura y gran fuente de divisas. Los “cuestitos”, como los bautizó Gonzalo Padilla (qepd), han cargado con mucha de la actividad comercial de Chavinda. Contrariamente a lo que acostumbran los habitantes de la región, que acuden a las ciudades –Sahuayo y Zamora, principalmente–  a la adquisición de alimentos, enseres, muebles domésticos o materiales para la construcción,  lo compran en la cabecera del municipio. Ellos, junto a los que habitan las otras 5 vecindades del territorio chavindense, han mantenido la existencia de taxis, mueblerías y ferreterías. Son, con mucho, los que más apoyan, con sus compras, la actividad comercial en el municipio. Y esto no es poca cosa.

En menos de un siglo, la peonería superó a las casas principales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: